Vaginosis bacteriana: cómo reconocerla, tratarla y evitar que reaparezca
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. La vaginosis bacteriana se diagnostica mediante un examen ginecológico y una toma de muestras, nunca a partir de una descripción en internet. El tratamiento consiste en un antibiótico con receta. Si tienes un flujo inusual, consulta a un médico, una matrona o un ginecólogo.
Un olor que se nota al final del día, un flujo más líquido y grisáceo de lo habitual y esa incomodidad particular que lleva a lavarse más en lugar de hablar de ello.
La vaginosis bacteriana es la causa más frecuente de flujo vaginal en mujeres en edad fértil, según la Organización Mundial de la Salud. No se debe a un microbio que se haya contraído en algún lugar: es un desequilibrio de la flora vaginal, en el que los lactobacilos protectores disminuyen y dejan paso a otras bacterias. Se trata bien en unos días con un antibiótico. El verdadero problema, del que se habla menos, es que reaparece con mucha frecuencia.
Aquí explicamos cómo reconocerla, qué la distingue de una candidiasis, cómo se trata y qué dice la investigación más reciente sobre las recaídas.
La vaginosis bacteriana no es una infección que se haya contraído, sino un desequilibrio. Y no es una candidiasis: confundirlas es el error más frecuente.
- El signo típico: un flujo grisáceo o amarillento, líquido, con olor a pescado. Sin picor, a diferencia de la candidiasis.
- La frecuencia: la OMS sitúa la prevalencia entre el 23 y el 29 % en mujeres en edad fértil.
- Aproximadamente la mitad de los casos no provoca ningún síntoma.
- El tratamiento: un antibiótico con receta, normalmente metronidazol. Un antifúngico comprado sin receta no servirá de nada.
- El hábito que conviene evitar: las duchas vaginales, que forman parte de los factores de riesgo y agravan el desequilibrio.
- Las recaídas: son muy frecuentes. Un ensayo publicado en 2025 demuestra que tratar también a la pareja masculina las reduce notablemente.
- No es una ITS en sentido estricto, pero aumenta el riesgo de contraer una.
Qué es la vaginosis bacteriana
Un desequilibrio, no una contaminación
La vagina alberga permanentemente una población de bacterias, dominada por lactobacilos. La Assurance Maladie describe esta flora como compuesta por bacterias no patógenas que ofrecen protección frente a la colonización de la vagina por gérmenes patógenos. Al producir ácido láctico, los lactobacilos mantienen un entorno ácido en el que las demás bacterias proliferan con dificultad.
La vaginosis bacteriana aparece cuando este equilibrio se altera. El Manual MSD habla de una disbiosis, una modificación compleja de la flora vaginal: disminuyen los lactobacilos y las bacterias anaerobias ocupan su lugar, con una concentración que se multiplica entre 10 y 100 veces.
Esta es la diferencia que lo cambia todo en la forma de vivir el diagnóstico. No hay nada que se haya contagiado ni nada que reprocharse en materia de higiene. El desequilibrio del microbiota vaginal es un fenómeno habitual, y el cuerpo suele corregirlo por sí solo. Si algunos términos se le escapan, nuestro glosario del sistema genital femenino sitúa cada órgano en su lugar.
Las bacterias implicadas
Se encuentran juntas varias especies, no una sola. El Manual MSD cita Prevotella, Peptostreptococcus, Gardnerella vaginalis, Mobiluncus y Mycoplasma hominis.
Gardnerella vaginalis es la más conocida, hasta el punto de que a veces se lee «infección por Gardnerella» como si se tratara de un único microbio responsable de todo. Esto no es exacto: esta bacteria está presente en muchas mujeres sin ningún síntoma, y el problema no es su simple presencia, sino su proliferación en un contexto de flora empobrecida.
Una afección muy frecuente
La OMS indica que la vaginosis bacteriana es la causa más frecuente de flujo vaginal en mujeres en edad fértil, y sitúa su prevalencia entre el 23 y el 29 % según los países y los grupos de población. Por su parte, el Manual MSD la describe como la vaginitis infecciosa más frecuente.
En otras palabras, no se trata de una enfermedad rara ni de un signo de falta de higiene. Es una de las razones más habituales para consultar por un flujo vaginal blanco inusual.
Los síntomas de la vaginosis bacteriana
Un flujo gris y un olor característico
El cuadro típico es bastante reconocible. El Manual MSD describe un flujo amarillo verdoso o gris, fino y maloliente, habitualmente con olor a pescado. La Assurance Maladie, al hablar de vaginosis bacteriana, menciona un flujo líquido, abundante, grisáceo o amarillento y maloliente.
El olor es el síntoma que se menciona con más frecuencia y el más difícil de sobrellevar en el día a día. Se explica por los compuestos producidos por las bacterias anaerobias, que se liberan más cuanto más alcalino se vuelve el medio. Ese es exactamente el principio de la prueba de la potasa utilizada en consulta, y el mismo mecanismo actúa después de una relación sexual o durante la menstruación, dos situaciones que elevan el pH vaginal. De hecho, muchas mujeres perciben primero este olor en esos momentos, lo que no tiene nada que ver con que la sangre menstrual esté sucia. Además, un olor molesto durante la menstruación no es necesariamente un signo de infección.
Lo que falta y que precisamente resulta revelador
Este es el punto más útil de todo el artículo. En una vaginosis, el Manual MSD precisa que el prurito, la irritación, el eritema y el edema no son frecuentes. No hay picor, ni vulva enrojecida e hinchada, ni escozor intenso.
Esto es lo que la diferencia más claramente de una candidiasis, en la que el picor es el síntoma predominante. No obstante, la OMS menciona el picor y el escozor entre los signos posibles: pueden existir, pero no son la norma. Cuando predominan, hay que pensar en otra cosa o en dos problemas simultáneos.
Una de cada dos mujeres no siente nada
Una revisión de la literatura publicada por Coudray y Madhivanan indica que aproximadamente el 50 % de los casos de vaginosis bacteriana son asintomáticos. En ese caso, se descubre por casualidad, durante una citología o una toma de muestras solicitada por otro motivo.
Esta cifra tiene una consecuencia práctica: la ausencia de síntomas no garantiza una flora equilibrada y, a la inversa, un flujo cuyo aspecto cambia merece una consulta, aunque no pique ni arda nada.
¿Vaginosis, candidiasis o ITS? La diferencia
La tabla que las diferencia
Es la confusión número uno, y tiene un coste: semanas perdidas tratando lo que no corresponde.
| Signo | Vaginosis bacteriana | Candidiasis vaginal | Vaginitis parasitaria |
|---|---|---|---|
| Aspecto del flujo | Fluidas, grisáceas o amarillentas | Blanquecinas y espesas, como leche cuajada | Espumosas, aireadas y abundantes |
| Olor | Marcado, con olor a pescado | Poco olor o ningún olor | Malolientes |
| Picor | Poco frecuentes | Predominantes | Frecuentes |
| Enrojecimiento e hinchazón de la vulva | Poco frecuentes | Frecuentes | Posibles |
| Tratamiento | Antibiótico con receta | Antifúngico | Antiparasitario |
| La pareja debe recibir tratamiento | No se recomienda en la práctica habitual | No, salvo que haya síntomas | Sí, es una ITS |
Desliza la tabla horizontalmente.
Por qué no funciona el antifúngico de farmacia
Un óvulo antifúngico de farmacia sin receta actúa sobre un hongo, Candida albicans en la inmensa mayoría de los casos. La vaginosis bacteriana se debe a bacterias. Por tanto, el tratamiento no tiene ningún motivo para funcionar, y el único efecto conseguido es retrasar aún más el tratamiento adecuado.
Si ya has tenido una infección vaginal por hongos y reconoces «lo mismo», desconfía precisamente de esa impresión: a simple vista se parecen, pero no se tratan en absoluto de la misma manera. Lo útil es fijarse en el olor y los picores, los dos criterios que mejor diferencian ambos cuadros.
A veces se olvida una tercera posibilidad: la Assurance Maladie incluye la sequedad vaginal y la intolerancia a un producto entre las posibles causas de vaginitis, junto con las infecciones. Por tanto, una molestia persistente no es necesariamente microbiana.
Las causas y los factores de riesgo
Qué debilita los lactobacilos
No existe una única causa. Lo importante es todo aquello que debilita la población de lactobacilos o eleva el pH vaginal.
El Manual MSD considera factores de riesgo tener múltiples parejas sexuales, compartir juguetes sexuales, un uso irregular de preservativos y la presencia de un dispositivo intrauterino. Añade una precisión importante: la vaginosis puede aparecer en mujeres que nunca han mantenido relaciones vaginales. La OMS, por su parte, menciona las duchas vaginales, las relaciones sin protección con una o varias parejas y las prácticas intravaginales que consisten en introducir hierbas o productos en la vagina.
La Assurance Maladie también enumera, para las vaginitis en general, la ropa interior sintética y ajustada, el exceso de higiene con productos irritantes, las relaciones sexuales y la toma de antibióticos, que destruye parte de la flora protectora. Si llevas un DIU, no es motivo para retirarlo: es un dato que debes mencionar en consulta, nada más.
Por fin, las molestias íntimas no tienen el mismo origen a todas las edades. Después de la menopausia, la sequedad y las molestias suelen deberse a algo distinto de una vaginosis, y merecen una valoración específica en lugar de un tratamiento tomado al azar.
Las duchas vaginales, el factor más evitable
Ante un olor, la reacción instintiva es lavar más, más profundamente y con un producto más fuerte. Es exactamente lo contrario de lo que hay que hacer. La ducha vaginal elimina los lactobacilos que aún protegían el entorno, y la OMS la considera uno de los factores de riesgo de la vaginosis bacteriana.
La Assurance Maladie es categórica en sus consejos de prevención: « No limpie el interior de la vagina (evite especialmente las duchas vaginales). » La vagina se limpia sola. Solo se lava la vulva, con agua y un jabón suave.
Cómo se realiza el diagnóstico
El examen y los criterios de Amsel
El diagnóstico se establece en consulta, combinando el aspecto del flujo y algunas pruebas sencillas. El Manual MSD utiliza los criterios de Amsel: deben estar presentes tres de los cuatro siguientes.
| Criterio | Qué mide | Cómo |
|---|---|---|
| Aspecto del flujo | Flujo amarillo-verdoso o gris | Examen visual |
| pH vaginal | Superior a 4,5 | Tira reactiva aplicada sobre las secreciones |
| Prueba del olor | Olor a pescado | Adición de potasa a una muestra |
| Células con inclusiones | Células vaginales recubiertas de bacterias | Examen microscópico en fresco |
Desliza la tabla horizontalmente.
La OMS menciona las mismas herramientas: examen microscópico en fresco, tinción de Gram del frotis vaginal, medición del pH y prueba del olor. Una muestra de laboratorio puede completar el cuadro; la Assurance Maladie precisa que una automuestra o una muestra médica permite realizar análisis bacteriológicos, parasitológicos y micológicos.
Lo que no se debe hacer antes de la consulta
Es un consejo concreto que rara vez se da. La Assurance Maladie recomienda evitar realizar una higiene íntima antes de la consulta: las secreciones son lo que el médico debe examinar, y lavarlas equivale a borrar el elemento principal del diagnóstico.
Del mismo modo, un tratamiento local iniciado el día anterior falsea la lectura. Es mejor acudir sin haber intentado nada.
Los tratamientos de la vaginosis bacteriana
Los antibióticos prescritos
El tratamiento es sencillo, corto y eficaz. Se basa en antibióticos activos contra las bacterias anaerobias, por vía oral o local. Estas son las pautas indicadas por el Manual MSD.
| Tratamiento | Vía de administración | Posología |
|---|---|---|
| Metronidazol | Vía oral | 500 mg 2 veces al día durante 7 días |
| Gel de metronidazol al 0,75 % | Vía vaginal | 5 g una vez al día durante 5 días |
| Crema de clindamicina al 2 % | Vía vaginal | Una vez al día durante 7 días |
| Secnidazol | Vía oral | 2 g en una sola toma |
Desliza la tabla horizontalmente.
Estos esquemas se ofrecen únicamente con fines informativos: el médico elige el tratamiento en función de tu situación. El Assurance Maladie cita las mismas moléculas para las infecciones vaginales bacterianas, especialmente secnidazol o metronidazol. En mujeres embarazadas, el Manual MSD indica que se prefieren los protocolos tópicos.
Indicaciones durante el tratamiento
- No bebas alcohol con metronidazol. El resumen de las características del producto de FLAGYL 500 mg indica que no se recomienda el uso concomitante de metronidazol y alcohol, con un efecto antabús descrito como calor, enrojecimiento, vómitos y taquicardia. Esto también se aplica a los medicamentos que contienen alcohol.
- Relaciones sexuales. El Assurance Maladie recomienda, durante todo el tratamiento de una vaginitis, abstenerse de mantener relaciones sexuales o utilizar un preservativo.
- Higiene. Realiza una higiene dos veces al día exclusivamente externa, con un producto suave.
- Termina toda la caja, aunque el olor haya desaparecido al cabo de dos días. Interrumpir el tratamiento favorece la recaída.
¿Hay que tratarla cuando no hay ningún síntoma?
La pregunta es pertinente, dada la proporción de casos asintomáticos. En la práctica habitual, son las molestias percibidas las que llevan a iniciar el tratamiento. Hay dos situaciones que constituyen una excepción y requieren una valoración médica específica: el embarazo, debido a las complicaciones obstétricas descritas más adelante, y el periodo previo a un procedimiento ginecológico, debido al riesgo infeccioso.
¿Es contagiosa la vaginosis bacteriana?
No es una ITS en sentido estricto
No, la vaginosis bacteriana no está clasificada entre las infecciones de transmisión sexual. El argumento es sólido: el Manual MSD precisa que puede aparecer en mujeres que nunca han mantenido relaciones vaginales. No se trata de un agente transmitido de una persona a otra, sino de un ecosistema que se desequilibra.
Dicho esto, la actividad sexual desempeña claramente un papel, ya que el número de parejas y el uso irregular del preservativo figuran entre los factores de riesgo. Por tanto, la formulación más precisa es: no es una ITS, pero tampoco es independiente de la vida sexual. Además, la OMS recuerda que la vaginosis aumenta el riesgo de contraer otras ITS, lo que hace que el preservativo sea aún más útil, incluso cuando se elige mantener relaciones sexuales durante la menstruación. En cuanto a las infecciones que sí se transmiten, nuestro artículo sobre el herpes genital presenta un caso muy diferente.
Qué cambia con el ensayo publicado en 2025
La postura clásica es clara. El Manual MSD señala que no se recomienda tratar a las parejas sexuales, y la Assurance Maladie solo contempla el tratamiento de la pareja en el caso de vaginitis consideradas ITS, por Trichomonas o Chlamydia, por ejemplo.
Un ensayo aleatorizado publicado en marzo de 2025 en el New England Journal of Medicine matiza seriamente esta postura. El estudio StepUp siguió a 164 parejas heterosexuales monógamas en las que la mujer presentaba vaginosis bacteriana sintomática. En un grupo, solo se trató a la mujer. En el otro, la pareja masculina recibió además metronidazol por vía oral durante 7 días y una crema de clindamicina al 2 % para aplicación local.
A las 12 semanas, la vaginosis había reaparecido en el 35 % de las mujeres cuya pareja había recibido tratamiento, frente al 63 % del grupo tratado según la atención habitual. Los autores concluyen que añadir un tratamiento antimicrobiano para la pareja masculina reduce la tasa de recurrencia frente a la atención estándar.
Conviene tener presentes sus limitaciones: el ensayo se realizó con parejas monógamas y heterosexuales, con una muestra modesta, y no convierte la vaginosis en una ITS. Todavía no se trata de una recomendación oficial en Francia. Pero si encadenan varias recurrencias, es un tema que merece la pena plantear en consulta.
Por qué la vaginosis vuelve tan a menudo
Una elevada tasa de recurrencia
Es el aspecto más desalentador del tema, y es mejor saberlo desde el principio que descubrirlo tras el tercer episodio. El Manual MSD señala que la vaginosis recurre con frecuencia. La revisión bibliográfica de Coudray y Madhivanan cita los trabajos de Bradshaw, que informan de un 58 % de recurrencia durante el año posterior al tratamiento, así como de cifras del 30 al 40 % en los tres meses siguientes.
En otras palabras, una recaída no es un fracaso personal ni demuestra que hayan hecho algo mal. Es el comportamiento habitual de esta afección, y ni mucho menos es la única que funciona así: las cistitis siguen una lógica de recurrencia comparable.
Lo que favorece la recaída
El mecanismo es lógico. El antibiótico elimina las bacterias en exceso, pero no reconstituye la población de lactobacilos. Mientras la flora protectora no haya recuperado su lugar, el terreno sigue siendo favorable al regreso del desequilibrio.
- El mantenimiento de los factores desencadenantes: duchas vaginales, productos de higiene agresivos, relaciones sexuales sin protección con una nueva pareja.
- Un tratamiento interrumpido en cuanto desaparece el olor.
- La recolonización a partir de la pareja, una hipótesis que el ensayo StepUp hace bastante más creíble que antes.
- Los episodios repetidos de antibióticos por otros motivos, que debilitan la flora cada vez.
Ante recaídas repetidas, existen pautas de tratamiento prolongado y enfoques destinados a restaurar la flora. Deben valorarse con un médico o ginecólogo, no en la farmacia ni en un foro.
Los riesgos de una vaginosis no tratada
El riesgo de infección
En la mayoría de los casos, una vaginosis no tratada no evoluciona hacia una enfermedad grave. Sin embargo, debilita una barrera natural, y eso tiene consecuencias cuantificables.
- Un mayor riesgo de contraer el VIH y otras ITS, mencionado por la OMS.
- Una inflamación pélvica. El Manual MSD menciona un aumento del riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica y endometritis.
- Un mayor riesgo de infección después de un procedimiento ginecológico, lo que explica que se trate antes de determinadas intervenciones.
Durante el embarazo
Esta es la situación en la que el tema se vuelve realmente serio y la que justifica consultar sin esperar.
El Manual MSD menciona, durante el embarazo, un mayor riesgo de corioamnionitis, rotura prematura de membranas, parto prematuro y nacimiento prematuro. La OMS también menciona el aborto espontáneo y el parto prematuro.
Si estás embarazada y tu flujo cambia de aspecto u olor, coméntaselo a la matrona o al médico que te atiende, sin esperar a la próxima cita. Existe tratamiento, es adecuado durante el embarazo y el Manual MSD indica que en ese caso se prefieren los tratamientos tópicos. Después del parto, el flujo vuelve a experimentar muchos cambios, como explicamos en nuestro artículo sobre el posparto.
Esta información no pretende alarmar: la vaginosis es frecuente y la gran mayoría de los embarazos afectados transcurren con normalidad. Simplemente justifica no dejarlo pasar.
Consulte también sin esperar si tienes fiebre, dolor pélvico, sangrado fuera de la menstruación o flujo teñido de sangre. Estos signos no corresponden al cuadro de una vaginosis simple y apuntan a otra cosa, como explicamos en nuestros artículos sobre las pérdidas de sangre fuera de la menstruación y sobre el spotting.
Prevenir la vaginosis a diario
Las medidas recomendadas por la Seguridad Social francesa
La página de prevención de la vaginitis de la Seguridad Social francesa ofrece una lista breve y concreta. Aquí está, centrada en lo relativo al equilibrio de la flora.
- No realizar más de una o dos higienes íntimas al día. Si se supera esa frecuencia, se irrita la piel.
- Usar un jabón suave sin perfume o un producto de higiene íntima no agresivo, y no usar antisépticos espumosos.
- No limpiar nunca el interior de la vagina y evitar especialmente las duchas vaginales.
- Secar bien la vulva después de cada lavado y limpiarse de delante hacia atrás después de ir al baño.
- Preferir la ropa interior de algodón a la de tejido sintético y no llevar ropa demasiado ajustada.
- Evitar permanecer con la ropa interior mojada, incluido el bañador.
- Cambiar con frecuencia el tampón o el producto de protección durante la menstruación. Sobre la vida útil real de un producto de protección interna, nuestro artículo sobre el ciclo de vida de un tampón ofrece unas pautas.
- Usar un preservativo en cada relación sexual.
Dos de ellas se repiten especialmente cuando se habla de productos de protección menstrual: cambiarse con regularidad y no permanecer con la ropa interior húmeda. Nuestra guía sobre qué protección menstrual elegir compara las opciones una por una, y el artículo sobre el síndrome de choque tóxico recuerda por qué es importante el tiempo de uso de los productos de protección interna.
La ropa interior, un detalle importante
La recomendación sobre el algodón es explícita y procede de una fuente oficial, no del consejo de una revista. También es una de las pocas medidas en las que podemos actuar a diario sin esfuerzo.
En Smoon, la gama de algodón se diseñó exactamente según este principio: lo que está en contacto con la piel es algodón orgánico certificado por GOTS, mientras que las capas técnicas permanecen en el interior. Se ha probado bajo control ginecológico, validado mediante un estudio clínico y certificado sin PFAS. El resto de la gama utiliza microfibra, y nuestro comparador de bragas menstruales detalla qué cambia con cada material en el uso diario.
Flujo medio
Flujo abundante
Hay que decirlo claramente: una braga menstrual no trata la vaginosis bacteriana, no la previene por sí sola y no sustituye un tratamiento. El algodón en contacto con la piel simplemente coincide con un consejo de prevención formulado por la Assurance Maladie. En caso de flujo inusual, lo que hace falta es una consulta, no cambiar de ropa interior.
Un último punto, práctico. Muchas mujeres llevan un salvaslip desechable todos los días debido a un flujo que consideran molesto. Una ropa interior lavable cambiada a diario cumple la misma función, sin la capa de plástico, y se lava en frío. Esa es la lógica de las bragas para pequeñas pérdidas diarias, y el cuidado de una braga menstrual es más sencillo de lo que parece. Recordemos de paso que el flujo existe durante todo el año y varía a lo largo del ciclo: el moco cervical cambia de aspecto cuando se acerca la ovulación, y no es un signo de infección. Todas nuestras copas también están disponibles en microfibra en la colección de bragas menstruales, si el algodón no se ajusta a lo que buscas.
Preguntas frecuentes sobre la vaginosis bacteriana
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01¿Qué es la vaginosis bacteriana?
Es un desequilibrio de la flora vaginal, no una infección contraída en el exterior. Los lactobacilos protectores disminuyen, mientras se multiplican las bacterias anaerobias, entre ellas Gardnerella vaginalis, Prevotella, Peptostreptococcus, Mobiluncus y Mycoplasma hominis. El Manual MSD habla de una disbiosis, una modificación compleja de la flora vaginal. La OMS la considera la causa más frecuente de flujo vaginal en mujeres en edad fértil, con una prevalencia de entre el 23 y el 29 %.
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02¿Cuáles son los síntomas típicos de la vaginosis bacteriana?
Flujo fluido, abundante, grisáceo o amarillento, con un olor marcado que suele describirse como olor a pescado. El Manual MSD precisa que el picor, la irritación, el eritema y el edema no son frecuentes: esto es lo que distingue más claramente la vaginosis de una infección por hongos. Aproximadamente la mitad de los casos no presenta ningún síntoma.
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03¿Cómo diferenciar la vaginosis de una infección por hongos?
Dos criterios permiten diferenciar claramente ambos cuadros. La vaginosis provoca un flujo fluido y grisáceo con un olor marcado, y pocos picores o ninguno. La infección por hongos provoca un flujo blanquecino y espeso, parecido a la leche cuajada, con picor y sensación de ardor como síntomas principales, y poco olor. Los tratamientos no tienen nada que ver: antibiótico para la vaginosis y antifúngico para la infección por hongos. Un antifúngico adquirido sin receta no actúa contra la vaginosis.
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04¿Cómo se diagnostica la vaginosis bacteriana?
El diagnóstico se basa en los criterios de Amsel, de los cuales deben estar presentes tres de cuatro: flujo vaginal amarillo verdoso o grisáceo, un pH de las secreciones superior a 4,5, olor a pescado en la prueba del olor con hidróxido de potasio y presencia de células clave en el examen microscópico. Una muestra analizada en el laboratorio puede completar la evaluación. Consejo práctico del Seguro de Enfermedad: evita realizarte una higiene íntima antes de la consulta, ya que las secreciones son lo que debe examinar el médico.
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05¿Qué tratamiento es eficaz contra la vaginosis bacteriana?
Un antibiótico que requiere receta médica. El Manual MSD menciona el metronidazol oral de 500 mg dos veces al día durante 7 días, el gel vaginal de metronidazol al 0,75 % en una dosis de 5 g al día durante 5 días, la crema vaginal de clindamicina al 2 % una vez al día durante 7 días y el secnidazol de 2 g en una única dosis. En mujeres embarazadas, se prefieren los tratamientos tópicos. La ficha técnica de FLAGYL 500 mg desaconseja el uso concomitante de metronidazol y alcohol debido a un efecto antabús.
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06¿La vaginosis bacteriana es contagiosa o de transmisión sexual?
No es una infección de transmisión sexual en sentido estricto. El Manual MSD indica que puede aparecer en mujeres que nunca han mantenido relaciones sexuales vaginales. Sin embargo, la actividad sexual desempeña un papel, ya que el número de parejas y el uso irregular del preservativo figuran entre los factores de riesgo. La OMS recuerda además que la vaginosis aumenta el riesgo de contraer otras ITS, incluido el VIH.
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07¿Es necesario tratar a la pareja en caso de vaginosis bacteriana?
La postura clásica es que no: el Manual MSD indica que no se recomienda tratar a las parejas sexuales, y la Seguridad Social francesa solo lo contempla para las vaginitis consideradas ITS. Un ensayo aleatorizado publicado en marzo de 2025 en el New England Journal of Medicine matiza esta postura. De 164 parejas heterosexuales monógamas, la vaginosis había reaparecido a las 12 semanas en el 35 % de las mujeres cuya pareja había recibido tratamiento, frente al 63 % del grupo que recibió la atención habitual. Todavía no es una recomendación oficial en Francia, pero conviene abordar el tema en caso de recurrencias repetidas.
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08¿Por qué vuelve la vaginosis bacteriana una y otra vez?
Porque el antibiótico elimina las bacterias en exceso, pero no reconstituye la población de lactobacilos, lo que deja unas condiciones favorables para que el desequilibrio reaparezca. Las cifras son elevadas: una revisión bibliográfica que cita los trabajos de Bradshaw informa de un 58 % de recurrencia durante el año posterior al tratamiento y de entre un 30 y un 40 % en los tres meses siguientes. Por tanto, una recaída no es un fracaso personal. En caso de recurrencias repetidas, existen pautas de tratamiento prolongado que deben valorarse con un médico.
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09¿Cuáles son los riesgos si la vaginosis no se trata?
Fuera del embarazo, una vaginosis no tratada generalmente no evoluciona hacia una enfermedad grave, pero debilita una barrera protectora. La OMS menciona un mayor riesgo de contraer el VIH y otras ITS, así como de sufrir una inflamación pélvica. El Manual MSD cita un aumento del riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica y endometritis. Durante el embarazo, menciona riesgo de corioamnionitis, rotura prematura de membranas, parto prematuro y nacimiento prematuro.
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10¿Cómo prevenir la vaginosis bacteriana en el día a día?
La Seguridad Social francesa recomienda no realizar más de una o dos higienes íntimas al día, con un jabón suave sin perfume, no limpiar nunca el interior de la vagina y evitar especialmente las duchas vaginales, secar bien la vulva, preferir la ropa interior de algodón a la de tejido sintético, no llevar ropa demasiado ajustada, evitar permanecer con la ropa interior mojada, cambiarse con frecuencia la protección durante la menstruación y utilizar un preservativo en cada relación sexual. Por su parte, la OMS insiste en abandonar las duchas vaginales y las prácticas intravaginales.
- Organización Mundial de la Salud, Vaginosis bacteriana, prevalencia, factores de riesgo, complicaciones y prevención.
- Manual MSD, edición profesional, Vaginosis bacteriana, fisiopatología, criterios de Amsel, pautas terapéuticas y complicaciones.
- Assurance Maladie, Vaginitis: definición, síntomas y factores favorecedores
- Assurance Maladie, Infección vaginal por hongos y otras vaginitis: consulta y tratamiento
- Assurance Maladie, Vaginitis: prevención, consejos de higiene íntima y ropa interior.
- Vodstrcil LA, Plummer EL, Fairley CK et al., Tratamiento de la pareja masculina para prevenir la recurrencia de la vaginosis bacteriana, New England Journal of Medicine, 2025, 392(10), 947-957.
- Coudray MS, Madhivanan P, Vaginosis bacteriana: breve resumen de la literatura, European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, 2020, parte asintomática y tasa de recurrencia según Bradshaw.
- ANSM, Resumen de las características del producto, FLAGYL 500 mg comprimido recubierto con película, interacción con el alcohol.
































