Pólipo uterino: Definición, síntomas y tratamientos médicos
¿Qué es un pólipo uterino? ¿Duele? ¿Es peligroso? Son muchas las preguntas que uno puede hacerse cuando se le diagnostica este tipo de bulto. Aunque no deben tomarse a la ligera, los pólipos suelen ser benignos. El profesor Gautier Chene nos explica el fenómeno.

Definición y localización del pólipo uterino
Un pólipo uterino es una protuberancia de forma redonda u ovalada que se desarrolla dentro del útero. Puede crecer en la mucosa del endometrio o en el cuello del útero. Puede haber varios a la vez, pero el pólipo uterino generalmente es único, y su tamaño varía desde unos pocos milímetros hasta cinco o seis centímetros en los más grandes.
De hecho, los pólipos siempre se desarrollan dentro de una mucosa, por eso pueden encontrarse en otras zonas del cuerpo como la vejiga, la vagina, el estómago…
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El pólipo uterino, un tumor benigno
El pólipo uterino es un tumor benigno, que puede ser único o múltiple, de tamaño variable y se desarrolla a partir de la mucosa uterina o endometrio. Puede ubicarse en el cuello del útero (pólipo del endocérvix) o en la cavidad uterina (pólipo intracavitario). A veces, puede exteriorizarse en el orificio externo del cuello, en cuyo caso se habla de pólipo expulsado por el cuello.
El pólipo uterino generalmente está conectado a la pared uterina por una especie de "pie" (pólipo pediculado) o una base más ancha (pólipo sésil). Su presencia puede causar variaciones en el ciclo menstrual, y en casos raros, puede volverse canceroso.
No confundir pólipo uterino y fibroma:
A veces se confunde con otra protuberancia que puede aparecer en el útero: el fibroma. El pólipo se diferencia del fibroma, entre otras cosas, por su menor incidencia: generalmente es más pequeño y no puede deformar el útero. A diferencia del fibroma, generalmente no es doloroso porque es blando.
Los pólipos uterinos son causados por un nivel elevado de estrógenos, responsables del crecimiento de el endometrio, que a veces pueden “estimularlo” tanto que provocan la aparición de una protuberancia. Gautier Chene, profesor de cirugía ginecológica, explica:
“De forma general en ginecología hay muchos problemas relacionados con una hiperestrogenia. No se detecta con un análisis de sangre: se puede tener un nivel normal de estrógenos pero más alto en relación con el nivel de progesterona. Es muy común antes de la menopausia, por lo que nueve de cada diez veces es benigno, pero en mujeres menopáusicas hay que preocuparse y sospechar un problema de cáncer. Porque en la menopausia hay muchas menos secreciones hormonales.”
Todo pólipo diagnosticado en la menopausia debe ser extirpado, ya que los cánceres tienden a aparecer más después de los cincuenta años.
Los síntomas relacionados con el pólipo uterino
Los pólipos uterinos pueden ser asintomáticos, pero en todo caso se detectan durante un examen ginecológico de rutina o una ecografía.
Los síntomas de un pólipo uterino pueden variar según su tamaño y ubicación. La mayoría de las mujeres afectadas no presentan ningún síntoma específico, lo que a menudo dificulta la detección de los pólipos.
Sin embargo, algunos signos pueden alertar. Entre ellos, se encuentran:
- Sangrados vaginales anormales, como metrorragias (sangrados fuera del periodo) o menorragias (reglas más abundantes de lo habitual). Estos sangrados pueden ser irregulares e impredecibles.
- Dolores abdominales o pélvicos, aunque son bastante raros.
- Flujos vaginales que a veces pueden parecer pus, especialmente en caso de infección del pólipo.
Cabe señalar que la presencia de pólipos uterinos también puede dificultar el embarazo, aunque es un caso bastante raro.
Si aparece alguno de estos síntomas, lo ideal es consultar a un ginecólogo para verificar la presencia o no de un pólipo. Un examen por histeroscopía (inserción de un tubo con un dispositivo óptico) permitirá determinar el tamaño y la ubicación del pólipo, así como el método a adoptar para eliminarlo.
Pólipo uterino y sangrados vaginales
Los sangrados vaginales a veces pueden ser un signo de la presencia de un pólipo uterino. De hecho, el crecimiento anormal de tejido en el útero puede provocar sangrados fuera de los periodos menstruales o después de una relación sexual.
Estos sangrados pueden ser variados:
- manchados (pequeñas pérdidas de sangre entre las reglas))
- reglas más abundantes de lo habitual
- o incluso sangrados después de la menopausia.
En caso de sangrados vaginales anormales, se recomienda consultar a un ginecólogo para determinar la causa y considerar un posible tratamiento.
Cabe señalar que no todos los pólipos uterinos causan sangrados y que no todos los sangrados vaginales se deben necesariamente a un pólipo. Otras causas pueden originar estos sangrados, como por ejemplo los fibromas uterinos.
En caso de pólipo uterino, el tratamiento dependerá de varios factores, como el tamaño del pólipo, los síntomas, la edad de la paciente y su deseo de maternidad. En ausencia de síntomas, a veces puede ser suficiente una simple vigilancia. En caso de sangrados importantes o deseo de embarazo, se puede considerar la extirpación del pólipo.
La relación entre pólipo uterino y menopausia
Durante la menopausia, los cambios hormonales pueden favorecer la aparición de pólipos uterinos. De hecho, la producción de estrógenos disminuye, afectando el ciclo menstrual y la mucosa uterina. Esto puede provocar un crecimiento anormal de las células del endometrio, conduciendo a la formación de pólipos.
Así, los pólipos uterinos se diagnostican frecuentemente en mujeres menopáusicas. Sin embargo, su presencia no siempre se asocia con síntomas. Pueden detectarse durante un examen ginecológico de rutina.
Además, los pólipos uterinos pueden ser una causa de sangrados vaginales después de la menopausia. Si observa sangrados fuera del periodo menstrual o después de una relación sexual, se recomienda consultar a un profesional de la salud.
Finalmente, es esencial precisar que, a pesar de la frecuencia de pólipos uterinos en mujeres menopáusicas, la mayoría de estos tumores son benignos.
El pólipo uterino durante el embarazo
Durante el embarazo, la presencia de un pólipo uterino puede tener repercusiones variables según su tamaño y localización. Un pólipo pequeño de menos de 12 mm generalmente no afecta la fertilidad ni dificulta el desarrollo del embarazo. No obstante, un pólipo más grande o mal ubicado puede dificultar el transporte de los espermatozoides, impedir la implantación del embrión o incluso provocar un aborto espontáneo.
Por ello, el seguimiento de estos pólipos es esencial durante el embarazo. En caso de síntomas como sangrados o dolores, se puede considerar una intervención. Esta generalmente se realiza bajo ecografía pélvica y puede consistir en la extirpación del pólipo.
Cabe señalar que, a pesar de su posible impacto en el embarazo, la mayoría de los pólipos uterinos siguen siendo benignos.
Pólipo uterino: ¿un riesgo de cáncer?
Aunque la mayoría de los pólipos uterinos son benignos, en casos raros pueden presentar un riesgo de degeneración maligna. El riesgo de cáncer asociado a los pólipos uterinos es generalmente bajo, estimado entre el 1,5 y el 5 % de los casos. Sin embargo, este riesgo puede variar según factores como la edad y los antecedentes médicos de la paciente. En presencia de pólipos uterinos, se recomienda un seguimiento médico regular para detectar rápidamente cualquier posible evolución maligna.
En el caso de un pólipo sospechoso, se realiza un análisis histológico tras su extirpación para confirmar o descartar la presencia de células cancerosas. Este procedimiento busca eliminar cualquier riesgo de cáncer de útero.
También es importante destacar que el tamaño del pólipo puede influir en el riesgo de cancerización. De hecho, cuanto más grande es el pólipo, mayor es el riesgo de cáncer.
Detección mediante ecografía e histeroscopía
La ecografía y la histeroscopía son herramientas de diagnóstico esenciales para la detección de pólipos uterinos. La ecografía transvaginal, realizada por el ginecólogo, es un método no invasivo que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del útero. Esto permite detectar posibles pólipos.
La histeroscopía, por su parte, se considera el método "gold standard" para el diagnóstico de pólipos uterinos. Esta técnica ofrece una visualización directa de la cavidad uterina gracias a la introducción de un histeroscopio (un tubo con una pequeña cámara) por las vías naturales. Así, el médico puede observar con precisión el tamaño, el volumen y la localización del pólipo, y eventualmente realizar una toma de muestra.
Las posibles causas de un pólipo uterino
Las causas exactas de la formación de pólipos uterinos siguen siendo inciertas. Sin embargo, se han identificado varios factores de riesgo.
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Desequilibrio hormonal: Un desequilibrio entre las hormonas sexuales femeninas, progesterona y estrógenos, parece contribuir a su aparición. Una sobreproducción de estrógenos, especialmente durante la menopausia o tras un tratamiento hormonal, puede favorecer su desarrollo.
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Factores de riesgo: La edad, la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes también son factores de riesgo. Los pólipos son más frecuentes en mujeres en periodo de menopausia.
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Inflamación o infección crónica: Inflamaciones o infecciones crónicas del útero también pueden ser la causa de la formación de pólipos uterinos.
Es esencial precisar que estos factores de riesgo pueden favorecer la aparición de pólipos, pero su presencia no está sistemáticamente asociada con la formación de estos tumores.
Tratamiento del pólipo uterino: ¿cuándo es necesario operar?
La operación para extirpar un pólipo uterino no siempre es necesaria. Generalmente se considera en los siguientes casos:
- Micropólipos: Para pólipos pequeños, menores de 5 milímetros, la cirugía no es sistemática.
- Sangrados: Puede ser necesaria la intervención cuando la mujer presenta sangrados fuera del periodo menstrual.
- Infertilidad: En caso de problemas de fertilidad, la extirpación del pólipo puede mejorar las posibilidades de concepción.
- Riesgo de malignidad: Aunque es raro, si se sospecha un riesgo de malignidad, se recomienda la extirpación del pólipo.
Cabe señalar que cada caso es único y la decisión de operar debe tomarse según los síntomas y el contexto de cada paciente.
La extirpación del pólipo: ¿una operación necesaria?
Para tratar un pólipo uterino, la extirpación es una opción a considerar. Hay que saber que el procedimiento de extirpación de pólipos uterinos normalmente se programa después de que cesan los sangrados menstruales y antes del inicio de la ovulación.
Sin embargo, no todos los pólipos requieren intervención. De hecho, cuando los pólipos son pequeños, la tendencia es más bien a la observación. Esto es especialmente cierto para los pólipos del cuello uterino, que son crecimientos de la mucosa que recubre el cuello del útero y que nunca son cancerosos.
Para los pólipos que causan sangrados o pérdidas vaginales, se retiran durante el examen pélvico, en el consultorio del médico. En general, el procedimiento no es doloroso y no se requiere anestesia.
También es importante mencionar que la extirpación del pólipo siempre va seguida de un análisis para no pasar por alto una hiperplasia o un cáncer.
































