Primeras reglas: ¿qué esperar?

Las niñas ven llegar sus primeras reglas cada vez más temprano en todo el mundo: a los 10 años e incluso a los 8 para algunas de ellas. Muy a menudo, no están preparadas para ello. Mientras que las adolescentes de 13 o 14 años las esperan con firmeza, las más pequeñas no siempre saben que existen. Por eso es importante informarlas con suficiente anticipación para que puedan afrontar este evento de la mejor manera.

 

¿Cómo son las primeras menstruaciones?

La primera vez que se tienen las reglas, puede ser difícil darse cuenta. De hecho, suelen ser poco abundantes y el color de la sangre a veces es muy oscuro, lo que dificulta su identificación. Pero no hay realmente dudas: ¡no puede ser otra cosa!

¿Las primeras reglas son dolorosas?

En general no, pero siempre pueden darse excepciones. Por eso las primeras reglas siempre llegan por sorpresa. No hay síndrome premenstrual ni dolor en la parte baja del abdomen que anuncie su llegada.

Los primeros dolores aparecerán una vez que el ciclo menstrual esté bien establecido. Con la regularidad pueden llegar los diferentes malestares relacionados con las reglas: espasmos en el útero, dolores de cabeza, problemas digestivos o tensión en los senos.

Hablarlo con los padres…

Lo ideal es no considerar las reglas como un problema ni como un tabú. Hablar libremente con el entorno (padres, hermanos, amigos…) es la mejor actitud a adoptar. Tener reglas es un fenómeno fisiológico natural que todas las mujeres conocen. No hay vergüenza ni bochorno que sentir: las reglas no están sucias.

Es importante que los padres estén informados bastante rápido por razones de salud, apoyo y también por motivos prácticos. Por ejemplo, podrán añadir las protecciones higiénicas adecuadas a su lista de compras.

Prepararse para las primeras reglas

A partir de los 8 años, es bueno empezar a informarse sobre el ciclo menstrual: conocerlo, entenderlo, anticiparlo.

Si las primeras reglas llegan durante el día, en la escuela o el colegio… ¡no hay que entrar en pánico! Como los primeros flujos son ligeros, no debería haber problemas “logísticos”. Lo ideal es tener un pequeño kit para las primeras reglas en la mochila, pero también se puede improvisar con lo que se tenga a mano: colocar algunas hojas de papel higiénico dobladas en el fondo de la ropa interior, o un pañuelo, permite aguantar hasta la tarde cuando será posible elegir soluciones más adecuadas. Hablar con la maestra o la enfermera del colegio también es una buena opción.

En cuanto a las protecciones, lo ideal es que sea una elección pensada de antemano. Hoy en día existen varias alternativas, como las bragas menstruales, las compresas reutilizables u otras protecciones sin productos químicos. ¡El tampón y las compresas desechables ya no son las únicas opciones por defecto!

Para las primeras reglas, lo mejor es una protección práctica y con la que se sienta cómoda. Por eso las bragas menstruales son especialmente adecuadas para las niñas: se acabó el miedo a tener que cambiarse durante las clases, se pueden llevar hasta 12 horas y así evitar los viajes continuos al baño del colegio.
Para colmo, son también extremadamente eficaces y cómodas: sin fugas, sin molestias en los movimientos durante las clases de educación física. Entre los modelos más apreciados, el shorty menstrual es ideal: su corte tranquilizador ofrece un excelente soporte y permanece perfectamente invisible bajo la ropa.

Por Emilie