La precariedad menstrual

Tener la menstruación cuesta caro: 150€ al año según un estudio publicado en Le Monde. Desafortunadamente, muchas mujeres no tienen los medios para comprarse cada mes estos productos de higiene, por lo que se encuentran en situación de precariedad menstrual. Un problema poco mediático pero que no debe tomarse a la ligera, cuyas principales consecuencias son la vergüenza y la exclusión social…

El costo de las protecciones menstruales

Varios estudios han intentado determinar el costo de la menstruación para las mujeres. Los resultados suelen ser muy diferentes, especialmente porque algunos solo cuentan los tampones y compresas, mientras que otros incluyen los analgésicos, la ropa interior manchada, así como los dulces y revistas comprados para sobrellevar este momento a veces difícil.

Por ejemplo, la BBC programó una calculadora que afirma que una mujer gasta en promedio 1.730 euros para protegerse durante toda su vida. La asociación inglesa Bloody Good Period anuncia 5.360 euros. Otra asociación menciona 21.500 euros… ¡Difícil orientarse!

Más recientemente, Le Monde desarrolló una calculadora que toma en cuenta diferentes parámetros como la edad de la primera menstruación y el uso de analgésicos. Según esta estimación, una mujer que ha tenido la menstruación de los 13 a los 50 años, usando en promedio 4 compresas al día durante 5 días, y que no consume analgésicos, gastaría en total 1425 euros, es decir, 37 euros al año.

Si las estimaciones varían, todas coinciden en un punto: la menstruación cuesta (mucho) dinero. Y desafortunadamente, muchas mujeres no tienen para comprarse las protecciones higiénicas que necesitan cada mes…

¿Quién está afectado por la precariedad menstrual?

Se estima que 500 millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a protecciones menstruales por razones económicas.

En Francia, las mujeres en situación de precariedad menstrual son principalmente personas sin hogar. Testimonios han puesto de manifiesto un problema que no se piensa a primera vista: algunas mujeres explican que se ven obligadas a elegir entre alimentarse o comprar protecciones higiénicas.

Pero no son las únicas afectadas por la precariedad menstrual. Las estudiantes, que no reciben apoyo financiero de sus familias, también pueden tener dificultades para incluir la compra de compresas o tampones en su presupuesto ya muy ajustado.

Las terribles consecuencias de la precariedad menstrual

No poder comprarse cada mes las protecciones necesarias tiene consecuencias que no son anecdóticas. Además de la vergüenza y la incomodidad evidente, la precariedad menstrual lleva, por ejemplo, a que las alumnas de secundaria se queden en casa en lugar de ir a la escuela, donde no quieren arriesgarse a mostrarse con ropa manchada de sangre. También hay problemas sanitarios directamente relacionados con esta precariedad: infecciones y síndrome de shock tóxico pueden ser causados por tampones usados demasiado tiempo o por protecciones poco higiénicas, hechas en casa.

La precariedad menstrual también puede ser origen de tráfico. En Kenia, por ejemplo, las protecciones tal como las conocemos en Occidente son demasiado caras. The Borgen Project, una organización sin fines de lucro que lucha contra la pobreza extrema, estima que dos de cada tres mujeres reciben protecciones higiénicas de parte de hombres a cambio de relaciones sexuales. Esta práctica comienza desde los 13 años para algunas de ellas… Cada vez más asociaciones intervienen en el lugar y distribuyen protecciones a las jóvenes para devolverles su independencia respecto a los hombres.

Acceso gratuito a las protecciones higiénicas

En Escocia, el gobierno distribuye protecciones higiénicas en escuelas y universidades desde 2018. Francia comienza a seguir el ejemplo. Algunas facultades como las de Rennes o la Sorbona en París implementaron, en el inicio del curso 2019, acceso gratuito a las protecciones menstruales. Las jóvenes pueden encontrarlas en los baños o en forma de kit distribuido por una asociación estudiantil.

Por otro lado, la LMDE, una mutualidad estudiantil, reembolsa las protecciones higiénicas hasta 20 a 25 euros al año. No es suficiente, pero es un comienzo.

Finalmente, asociaciones como règles élémentaires organizan colectas de protecciones higiénicas y las redistribuyen a mujeres necesitadas. Si has cambiado a protecciones reutilizables como la copa o la braga menstrual, no dudes en donar tu stock de protecciones desechables.

 

Por Emilie